Hace unos días recibí un correo precioso, se titulaba "El tren de la música" más bien yo lo titularía "El tren de la vida" Ciertamente la vida es como un viaje en un tren, sabemos cuando nos embarcamos, pero no sabemos cuando nos bajaremos, durante nuestro viaje compartimos con muchas personas, hermanos, amigos, hijos, pero no todos ellos continúan su viaje junto a nosotros. De pronto algunos se cambian de vagón y podemos ir en su búsqueda pero al regresar a nuestro asiento este está ocupado por otra persona. Lo importante es tratar que este viaje sea lo más cómodo posible. Hoy me encuentro en eso, tratando de hacer mi viaje lo más placentero a pesar de haber sufrido algunos percances en él. De pronto se suben algunos pasajeros que como finalidad tienen el alegrarnos e incondicionalmente se ofrecen a hacernos compañía, nos deleitan con historias más bien diría yo con bromas, el humor es necesario cuando se ha sufrido alguna pena. Generalmente los viajes bien conversados y con harto humor se hacen más cortos y se disfrutan más, y dan ganas de seguir viajando. lunes, 3 de septiembre de 2007
"El tren de la música"
Hace unos días recibí un correo precioso, se titulaba "El tren de la música" más bien yo lo titularía "El tren de la vida" Ciertamente la vida es como un viaje en un tren, sabemos cuando nos embarcamos, pero no sabemos cuando nos bajaremos, durante nuestro viaje compartimos con muchas personas, hermanos, amigos, hijos, pero no todos ellos continúan su viaje junto a nosotros. De pronto algunos se cambian de vagón y podemos ir en su búsqueda pero al regresar a nuestro asiento este está ocupado por otra persona. Lo importante es tratar que este viaje sea lo más cómodo posible. Hoy me encuentro en eso, tratando de hacer mi viaje lo más placentero a pesar de haber sufrido algunos percances en él. De pronto se suben algunos pasajeros que como finalidad tienen el alegrarnos e incondicionalmente se ofrecen a hacernos compañía, nos deleitan con historias más bien diría yo con bromas, el humor es necesario cuando se ha sufrido alguna pena. Generalmente los viajes bien conversados y con harto humor se hacen más cortos y se disfrutan más, y dan ganas de seguir viajando.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)